Aquí podrás encontrar artículos relacionados con la Estimulación Temprana y el desarrollo neurológico infantil. Sobre la importancia de que el desarrollo sea el adecuado y cómo podemos, a través de la Estimulación, ayudar al niño para que así sea. Cualquier déficit en el desarrollo es susceptible de acarrear desórdenes de atención, relación y comportamiento.
Una vez que surgen este tipo de problemas será necesaria una estimulación más que "temprana", de tipo terapéutico. También podrás leer sobre este tipo de estimulación en este blog. La encontrarás bajo el término de "organización neurológica".


sábado 22 de enero de 2011

"MI HIJO APRENDE JUGANDO" POR MARC GINER

“Mi Hijo Aprende Jugando”, escrito por el psicopedagogo Marc Giner y publicado por la editorial Larousse, es una guía muy útil para los padres.

Une conceptos generales y muy prácticos con otros novedosos en este tipo de publicaciones. El autor incorpora los avances de la neurociencia en el desarrollo infantil, y los transmite en esta obra para una mejor comprensión de la importancia del juego en el aprendizaje del niño.

Cuenta con propuestas para favorecer el desarrollo del niño a través del juego y a su vez potenciar su aprendizaje.

Juego y aprendizaje son dos conceptos inseparables en el niño menor de seis años, pues tal como indica el título: el niño aprende jugando.

Rosina Uriarte

TERAPIA DE MOVIMIENTO RÍTMICO Y REFLEJOS PRIMITIVOS


Publicado en PSICOMOTRICIDAD, jueves 13 de enero de 2011 by Patricia

Los reflejos primitivos son patrones de movimiento de reacción automática e involuntaria que dirigen los movimientos del feto y el bebé durante los primeros meses de vida. Estos movimientos le permiten al niño atravesar el canal del parto, succionar, parpadear, bostezar, 'tomar' (prensar) el dedo de quien lo coloca en la palma de su mano, etc.

Al mismo tiempo, es sabido que estos reflejos deben desaparecer poco a poco para dar paso a los reflejos posturales controlados desde partes superiores del cerebro, lo que indicaría una evolución neurológica favorable.

Si estos reflejos primarios permanecen activos habrá una debilidad o inmadurez cerebral, afectando no sólo sus capacidades motoras gruesas o finas sino también la percepción sensorial y cognitiva.

La integración de un reflejo supone la adquisición de una nueva habilidad física, cognitiva, emocional y conductual. Algunos reflejos primitivos son importantes para la lectura y la escritura como el reflejo tónico asimétrico del cuello, el tónico simétrico del cuello, el de agarre y el palmomental, entre otros.

Reflejos primitivos que son importantes para la visión

Antes que el reflejo tónico asimétrico del cuello esté integrado, el niño tendrá problemas para cruzar la línea media del cuerpo con las manos o con los ojos. De persistir esta dificultad, puede causarle problemas de lectura debido a una dificultad en los ojos para seguir líneas escritas de izquierda a derecha.

Además, puede haber problemas con la visión binocular y presentar insuficientes conexiones entre los dos hemisferios del cerebro que obstruirían la solidaria cooperación entre éstos, esenciales para el proceso de lectura.

Otro reflejo generalmente no integrado en niños con problemas para leer es el reflejo tónico simétrico del cuello (RTSC). El reflejo está activo en niños que nunca han gateado. El RTSC activo puede causar problemas con la acomodación, p.ej. la habilidad para mirar alternativamente cerca y lejos. Los niños con este problema a menudo son hipermétropes, deben forzar sus ojos para leer y por lo tanto se cansan fácilmente.

Reflejos primitivos y habilidades motoras finas

En la incapacidad para leer y escribir los reflejos de Grasp y el palmomental están a menudo activos.

Estos son reflejos de las manos y si no están integrados generarán problemas con las habilidades motoras finas y la escritura.

Si el reflejo de Grasp no está integrado el niño tiene problemas para sujetar el lápiz correctamente. Puede apretar firmemente el lápiz y tener mala letra. Un reflejo palmomental activo también puede causar habilidades motoras finas deficientes y mala escritura asociado a problemas en la articulación de palabras favoreciendo la aparición de dificultades fonológicas.

La integración de los reflejos

Distintas investigaciones demostraron que much@s pequeñ@s se vieron beneficiad@s con la integración de los reflejos. Un artículo en la revista médica, Lancet, informó sobre un estudio hecho a niños con dislexia que fueron ayudados con ejercicios motores a la integración del reflejo tónico asimétrico del cuello (RTAC). Estos niños mejoraron significativamente su habilidad para leer y escribir, comparada con un grupo control que no tuvo dicha ayuda y que sus reflejos permanecieron sin cambios.
El psicólogo británico Peter Blyte, durante más de treinta años ha ayudado a niños con dislexia a integrar sus reflejos primitivos y ha desarrollado ejercicios que los niños pueden hacer para integrar diferentes reflejos primitivos.

Terapia de movimiento rítmico

En este sentido y mediante la observación de los movimientos espontáneos de los bebés y los efectos que estos mismos tenían a nivel neurológico, Kerte Linde, fotógrafa sueca aficionada, desarrolló esta técnica considerando que los movimientos rítmicos que el bebé hace antes de aprender a andar son importantes no solo para la integración de reflejos sino para la maduración del cerebro.

Según su teoría, los ejercicios rítmicos estimulan las redes nerviosas, la mielinización de las fibras nerviosas y desarrollan la red neuronal de la lectura del neocortex. Los ejercicios mímicos ayudan a integrar los reflejos primitivos que son importantes para la lectura y la escritura, como el reflejo tónico simétrico del cuello, el reflejo de Agarre (Grasp) y el palmomental.

Al mismo tiempo, los ritmos estimulan el cerebelo y los centros del habla en el lóbulo izquierdo del cerebro y cuando éstos centros son estimulados el habla mejora, como puede observarse en el caso de niños con diferentes discapacidades.

Cuando la estimulación no ha sido la correcta, el bebé no ha realizado los movimientos espontáneos que necesita para su desarrollo (por problemas pre, peri o postnatales) y/o no ha cumplido adecuadamente todas las etapas de su desarrollo durante el primer año de vida, pueden producirse bloqueos en el desarrollo con los consecuentes problemas antes mencionados. Si las partes inferiores del cerebro no han madurado, las superiores, encargadas de funciones esenciales para el aprendizaje, no lo harán; por lo tanto es preciso estimular estas zonas inferiores para poder así permitir que maduren todas las demás áreas. Para ello es necesario utilizar técnicas de estimulación específicas.

Para subsanar las carencias o déficits en el desarrollo se realizarán movimientos parecidos a los que hace el bebé de forma natural. Éste es el objetivo de los movimientos rítmicos que componen la TMR (terapia de movimiento rítmico y reflejos primitivos), que intenta imitar los movimientos de balanceo repetitivos con los que experimentan y evolucionan los bebés en su primer año de vida.

Dichos ejercicios son suaves, sencillos, eficaces y pueden hacerse de forma pasiva, es decir, abordando el terapeuta al paciente, como de forma activa; todos los días durante un año más o menos.

Es a través de la estimulación sensorial y del movimiento principalmente, que las zonas más básicas y primitivas del cerebro (las que reciben esta estimulación de forma más directa) se activan, se desarrollan y a su vez se conectan con otras zonas más evolucionadas. Para que el cerebro esté maduro, no sólo es necesario que todas las zonas estén estimuladas y activas, sino que estén interconectadas unas con otras, funcionando de forma conjunta. Por lo dicho anteriormente, se desprende además, que esta terapia mejora el tono muscular, relajando tensiones y espasticidades.

¿En qué casos se aplica esta terapia?

■Dislexia y dificultades de aprendizaje.
■Hiperactividad.
■Problemas de lateralidad y movimientos cruzados.
■Problemas de atención y concentración.
■Problemas de comportamiento: introversión y timidez o agresividad.
■Palabras entrecortadas, lenguaje pobre y tardío.
■Malas posturas.
■Pobre coordinación ojo-mano.
■Poco equilibrio.
■Pobre coordinación.
■Malas posturas a la hora de escribir.
■Enuresis, y problemas para controlar esfínteres.
■Problemas para aprender a dar volteretas (medias lunas, vueltas carnero, saltar con un pie o andar en bicicleta).
■Mareo por movimiento.
■Hipersensibilidad a la luz, al tacto, a los estímulos visuales o kinestésicos.
■Escritura inentendible o desprolija.
■Distracción.
■Impulsividad.
■Problemas de organización.
■Todos éstos son posibles síntomas de reflejos primitivos no integrados.

Blogs y sitios destacados y expertos en el tema:
Harald Blomberg, Estimulación y desarrollo, Reflejos primitivos.

sábado 8 de enero de 2011

LOS NIÑOS CON DÉFICIT DE ATENCIÓN TIENEN UN CEREBRO DISTINTO

Publicado en el blog de TDAH de Teresis

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad tiene un origen genético

Investigadores de la Universidad de Cardiff han conseguido establecer, por vez primera, las diferencias genéticas que presentan niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) con respecto a niños que no padecen este trastorno. Los científicos esperan que esta constatación de la relación entre genética y TDAH permita evaluar clínicamente con rigurosidad una condición muy prevalente en niños y jóvenes, así como ayudar a superar su estigma. Por Yaiza Martínez.

Una investigación realizada por un equipo de científicos de la Universidad de Cardiff, en Gales, ha constatado por vez primera una condición genética directamente relacionada con el llamado trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).
En su estudio, los investigadores descubrieron, en concreto, que los niños que padecen TDAH son más propicios que otros niños a tener duplicados pequeños segmentos de su ADN o a carecer de dichos fragmentos.
Por otro lado, los investigadores constataron una significativa imbricación entre dichos fragmentos de ADN, conocidos como “variantes de número de copias” (CNVs), y otras variantes genéticas relacionadas con el autismo y la esquizofrenia.
Todos estos hallazgos evidencian, según ellos, que el TDAH es un trastorno del desarrollo neurológico o, en otras palabras, que los cerebros de niños con TDAH son diferentes a los cerebros de otros niños.

Trastorno muy prevalente

La profesora Anita Thapar, directora de la investigación, espera que la constatación de la causa genética del trastorno por déficit de atención con hiperactividad “ayude a superar el estigma social asociado al TDAH”.

Según declara la investigadora en un comunicado de la Universidad de Cardiff: “Demasiado a menudo, la gente cree que este trastorno es causa de una mala educación o de una dieta pobre. Ahora se puede afirmar con confianza que el TDAH es una enfermedad genética, y que los cerebros de los niños que padecen esta condición se desarrollan de manera distinta”.
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad es un trastorno muy prevalente cuya sintomatología se caracteriza por la distracción de moderada a severa, periodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas.

El TDAH se da con mayor frecuencia en varones que en niñas, pero su incidencia no presenta diferencias entre diversas áreas geográficas, grupos culturales o niveles socioeconómicos.
Actualmente, se estima que el TDAH afecta a entre un 5% y un 10% de la población infantil y juvenil, y que representa entre el 20% y el 40% de las consultas en los servicios de psiquiatría infanto-juvenil.
A pesar de la expansión de este trastorno, hasta ahora no se habían recopilado evidencias directas de que esta condición fuera genética, y existía una gran controversia sobre sus causas.

Relación con otras enfermedades

En el estudio realizado, Thapar y sus colaboradores analizaron el genoma de un total de 366 niños, todos ellos diagnosticados clínicamente con TDAH, en comparación con otras 1.000 muestras de control, para tratar de establecer qué variaciones en la constitución genética eran las más comunes en niños con TDAH.
De esta forma, se descubrió que los niños con este trastorno presentan una tasa significativamente mayor de segmentos de ADN duplicados o ausentes, en comparación con otros niños.
Los científicos constataron, concretamente, que los CNVs atípicos eran casi el doble de comunes en niños con TDAH que en la muestra de control, e incluso más del doble de comunes en el caso de niños con dificultades de aprendizaje.
Asimismo, el análisis permitió establecer una clara relación genética entre las variaciones en la presencia o ausencia los segmentos CNVs relacionados con el TDAH y otros trastornos cerebrales.
Por último, también se constató una relación significativa entre los CNVs identificados en niños con TDAH y regiones del genoma que se sabe influyen en la susceptibilidad al autismo y a la esquizofrenia.

Evaluación clínica rigurosa

La imbricación genética más importante fue descubierta en una región particular del cromosoma 16 que había sido vinculada anteriormente con la esquizofrenia y otros trastornos psiquiátricos severos, y que abarca a una serie de genes entre los que se encuentra uno que juega un papel clave en el desarrollo del cerebro.
En lo que se refiere a la relación entre el autismo y el TDAH, los investigadores explican que, aunque estos dos trastornos se dan por separado completamente, lo cierto es que existen ciertas concomitancias entre ellos en lo que a sintomatología y dificultades de aprendizaje se refiere.
La investigación sugiere que dichas concomitancias podrían explicarse desde el punto de vista genético y que, por tanto, habría una base biológica compartida por ambas condiciones.
Todos estos descubrimientos ayudarán a entender los cambios cerebrales que provocan el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, explican los científicos.
De momento, se puede afirmar que el TDAH no se produce por un cambio genético sencillo, sino que más bien es consecuencia de diversos cambios genéticos, incluyendo los cambios en los CNVs fruto de la relación del niño con su entorno.
Los investigadores afirman, asimismo, que el conocimiento de las diferencias genéticas constatadas permitirá diagnosticar el TDAH, a partir del análisis de los CNVs identificados. Esto supone contar con una herramienta de evaluación clínica rigurosa de este trastorno.

Fuente: http://www.facebook.com/home.php?#!/notes/el-nino-incomprendido/los-ninos-con-deficit-de-atencion-tienen-un-cerebro-distinto/10150368105105402

 
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