jueves, 25 de diciembre de 2008

INTEGRACIÓN SENSORIAL

Por AYOLA CUESTA PALACIOS, Terapeuta Ocupacional, Universidad del Rosario

“Cuando los niños necesitan más que inteligencia
y un buen método pedagógico
para aprender y ser felices...”

Usted probablemente ha descubierto, frecuentemente sin darse cuenta, las cosas que le ayudan a relajarse, concentrarse, o simplemente sentirse bien en diferentes situaciones. Quizá usa diferentes técnicas, dependiendo de las circunstancias, es factible que la música le ayude a concentrarse mientras trabaja, pero le distraiga cuando conversa. Algunas veces, jugar rudo o “brusco” con sus hijos le ayuda a sentirse “viva”, en otras ocasiones no desea estar en contacto con nadie. Una taza de café antes de iniciar el trabajo puede ser perfecta. Frecuentemente desarrollamos preferencias por cierto tipo de estímulos sensoriales y ellos nos ayudan a responder apropiadamente en una situación dada.

Nuestro cerebro debe aprender a organizar y procesar los estímulos sensoriales y a usarlos para responder adaptativamente en una situación particular. Para lograr esto, el sistema nervioso central debe integrar la información que recibe del medio ambiente y del cuerpo a través de todos los sentidos, del movimiento y la gravedad. Es fácil imaginar lo difícil que debe ser la vida para alguien que no puede ver o escuchar adecuadamente. Es complicado imaginar que pasa con alguien que no es capaz de “entender” lo que está viendo y escuchando, pero lo más difícil es comprender a alguien que no interpreta los estímulos de que recibe a través de su piel (sistema táctil) o que se desubica espacialmente cuando su cuerpo se mueve (sistema vestibular). La habilidad para aprender y actuar adecuadamente, depende de la capacidad del nuestro sistema nervioso central para interpretar los estímulos que recibimos del medio ambiente y de nuestro cuerpo a través de los sentidos.

Los niños deben ser capaces de tomar información a través de todos los sentidos y desarrollar muchas destrezas automáticas. Deben aprender a conocer y disfrutar su cuerpo cuando interactuan con el medio ambiente. Deben sentirse seguros y reconocer los diferentes estímulos táctiles. Ellos deben aprender a reconocer a que estimulo prestar atención y a cuales ignorar.

Sin embargo, muchos niños se demoran en aprender a organizar los estímulos sensoriales y en consecuencia no responden a ellos de manera apropiada, y como viven la etapa sensoriomotora, el desarrollo de las tareas más simples de la vida diaria se ve limitado, pues el niño no sabe como buscar los estímulos y/o como interpretarlos. La vida de un niño que tiene este tipo de problemas es parecida “al tráfico en una hora pico”. (Ayres 1979).

El niño se ve y se siente diferente a la mayoría de sus compañeros, es incapaz jugar, de amarrarse los zapatos, de vestirse, de comer apropiadamente, en ocasiones es irritable, obstinado, se molesta si lo rozan, o vive pidiendo que lo carguen, se molesta excesivamente ante los cambios (de planes o pasar de una actividad a otra, ser introducido en grupo de nuevos niños, ir a una fiesta) cuando lo llaman parece que no escuchara, o puede pasar horas mirando
imágenes en la televisión, en ocasiones puede ser revoltoso o muy pasivo.

Es importante aclarar que las características enunciadas aquí no son todas las que configuran el cuadro de síntomas de una disfunción en la integración neurosensorial (DIS), y además no todos los niños con disfunción neurosensorial presentan los síntomas aquí enunciados. El niño puede presentar una sola, o una combinación de varios síntomas; lo cierto es que el comportamiento característico apuntan en una de estas dos direcciones: retraso en el aprendizaje de habilidades y destrezas motoras propias de su edad cronológica o problemas de comportamiento de la organización personal social, en los casos más complicados, existe una combinación de ambos.

En sus investigaciones sobre la causa de los problemas de aprendizaje en los niños, Ayres, encontró que existía un grupo de niños en los cuales la causa de su aprendizaje lento y su pobre comportamiento eran el resultado de una inadecuada integración sensorial dentro de su cerebro.
Como los problemas en la integración sensorial no tan obvios como una miopía, un daño cerebral, sordera, ceguera, debidos a un daño cerebral.

La teoría de integración sensorial y su aplicación práctica (tecnológica) fueron desarrolladas por A. Jean Ayres Ph.D, OTR, FAOTA. Estas técnicas son utilizadas por Terapeutas Ocupacionales desde hace más de 25 años. Los profesionales que se dedican a esta área deben especializarse recibiendo entrenamiento teórico y practico en Integración Sensorial.

No siempre es fácil amar y vivir con los niños. A veces es menos fácil amar y vivir con un niño con desorden sensorio integrativo. La defensividad sensorial puede causar que los niños busquen controlar cada aspecto de sus vidas siendo excesivamente demandantes; irrazonables, explosivos y furiosos. Por esto ellos necesitan toda la ayuda que podamos brindarles para evitar que sus vidas lleguen a ser frustrantes y displacenteras. Es muy fácil señalarles lo que ellos no hacen o hacen mal, es difícil enseñarles a amarse y comprender lo importante y especiales que ellos son. Como dijeron Wilbanger y Wilbanger, “la ayuda se inicia con el entendimiento” (1991).




Para más información,
Aquí podrás encontrar artículos relacionados con la Estimulación Temprana y el desarrollo neurológico infantil. Sobre la importancia de que el desarrollo sea el adecuado y cómo podemos, a través de la Estimulación, ayudar al niño para que así sea. Cualquier déficit en el desarrollo es susceptible de acarrear desórdenes de atención, relación y comportamiento.

Una vez que surgen este tipo de problemas será necesaria una estimulación más que "temprana", de tipo terapéutico. También podrás leer sobre este tipo de estimulación en este blog. La encontrarás bajo el término de "organización neurológica".