ESTIMULACIÓN TEMPRANA Y DESARROLLO INFANTIL

Aquí podrás encontrar artículos relacionados con la Estimulación Temprana y el desarrollo neurológico infantil. Sobre la importancia de que el desarrollo sea el adecuado y cómo podemos, a través de la Estimulación, ayudar al niño para que así sea. Cualquier déficit en el desarrollo es susceptible de acarrear desórdenes de atención, relación y comportamiento.
Una vez que surgen este tipo de problemas será necesaria una estimulación más que "temprana", de tipo terapéutico. También podrás leer sobre este tipo de estimulación en este blog. La encontrarás bajo el término de "organización neurológica".


martes 13 de marzo de 2012

SONIDOS QUE CURAN

La terapia Tomatis utiliza música de Mozart y la voz materna para estimular a niños con problemas

Publicado en Interviu.es el 2 de Marzo de 2012

Noé aprendió a andar a los tres años. Celeste no pudo conversar hasta los cuatro. Alba golpeaba a sus hermanos. Los tres han mejorado gracias a la técnica Tomatis, una terapia no incluida en la Seguridad Social y considerada “interesante” por la Sociedad Española de Neurología.

Noé e Inma juegan mientras escuchan música de Mozart y canto gregoriano filtrados. Inma asegura: “Este método no es muy conocido, pero a mí me da resultado”.

Noé e Inma juegan mientras escuchan música de Mozart y canto gregoriano filtrados. Inma asegura: “Este método no es muy conocido, pero a mí me da resultado”.
Celeste tiene cinco años y nació con Síndrome de Rubinstein Taybi, que provoca un desarrollo psicomotriz bajo; Noé, que ahora tiene cuatro años, también nació con una alteración genética que retrasa su psicomotricidad y le impidió andar hasta cumplir los tres años; Alba, que tiene siete, sufría ansiedad desde el nacimiento y ataques de violencia y Ana, que ha cumplido cinco años, se quedó sorda con 18 meses. Todos ellos han comprobado los beneficios de la terapia Tomatis que toma el nombre del otorrinolaringólogo francés Alfred A. Tomatis (1920-2001). La técnica, también denominada audio-psico-fonología, obliga a trabajar al oído medio con un aparato electrónico que emite música de Mozart, canto gregoriano y la voz materna en unas frecuencias que estimulan el cerebro. “Con esta terapia no curamos grandes trastornos del desarrollo, pero es muy enriquecedora, muy útil y muy eficiente porque ayuda a la maduración global del sistema nervioso, mejora la comunicación, ofrece más posibilidades de que el niño se relacione con su entorno y, en casos severos, es importantísimo”, destaca el doctor Víctor Casaprima, especialista en atención temprana del Instituto Médico del Desarrollo Infantil de Barcelona.

El neurólogo Carlos Tejero, vocal de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología, destaca: “La base teórica de la terapia es interesante –está comprobado que nuestro cerebro puede dejar pasar o no una serie de estímulos a nuestra conciencia y que la anulación de frecuencias sónicas puede provocar problemas–, también nos cuentan experiencias positivas, pero faltan estudios reglados que muestren su eficacia”.

Esta técnica, cuyo coste ronda los 1.800 euros, también se emplea con éxito en casos de fracaso escolar, déficit de atención, hiperactividad, trastornos del sueño, emocionales y auditivos; dislexia, disgrafía, disfasia, estrés y depresión.

Reportaje completa en la revista interviú.
 
 

sábado 10 de marzo de 2012

¿QUÉ ES LA TMR o Terapia de Movimientos Rítmicos?

 

La Terapia de Movimientos Rítmicos son unos ejercicios basados en los movimientos que hacen los bebés desde que nacen. Kerstin Linda, es una terapeuta corporal autodidacta fotógrafa de profesión que observó los movimientos que hacían los bebés y según ello desarrollo una serie de ejercicios rítmicos, con el fin de conseguir el desarrollo neurológico y motor y la estimulación que los bebés consiguen a través de dichos movimientos.

El Dr. Harald Blomberg al tener conocimiento de que tenía éxito con niños y adultos con discapacidades neurológicas severas decidió conocerla y tratarse. Sus resultados fueron muy buenos así que permaneció junto a ella en la consulta observando y aprendiendo su metodología de trabajo. Fruto de este trabajo el Dr. Harald Blomberg escribió el libro: “Helande Liv. Cuoiditas discendi, AB 1998”, que actualmente sólo se puede leer en sueco.

El cerebro de los bebés es inmaduro y es la parte del tronco encefálico, la que se encarga de las funciones más básicas, la que funciona correctamente mientras el resto de las partes del cerebro trabajan solo en una mínima proporción. Cada minuto en la vida de un recién nacido se generan 4´7 millones de conexiones nuevas. Este proceso se da gracias a la estimulación que el bebé recibe a través de los diferentes sentidos, auditivo, táctil, kinestésico, visual,…siendo cogido, mecido, tocado… pero también a través de los movimientos que el espontáneamente hace. Tales movimientos se hacen en un cierto orden, de acuerdo a un programa innato


Así el bebé levantará su cabeza, el pecho, reptara, gateará….Es importante que el bebé pase por todas las fases del desarrollo pues si no habrá una inmadurez neurológica, habrá una parte del cerebro que no se habrá desarrollado adecuadamente o que no habrá recibido la suficiente estimulación.

La TMR se basa en unos ejercicios rítmicos y suaves que se hacen tanto de forma activa como pasiva y que consiguen mejorar el tono muscular o relajar las tensiones y espasticidades. Los movimientos rítmicos del bebe hacen que las diferentes partes del cerebro se conecten consiguiendo así una madurez cerebral. Con los ejercicios hay una estimulación vestibular que incrementa el tono de los músculos extensores lo que propicia que el bebe aumente el tono muscular y pueda levantar la cabeza y su tronco por ejemplo.

Esta terapia por si sola consigue la integración de los reflejos pero podemos conseguir la integración de los mismos de una manera más rápida trabajando con ejercicios isométricos. Es interesante poder trabajar estos ejercicios con los bebes pues así haremos una labor preventiva, y ayudaremos al bebe en su desarrollo neurológico y motor.    

Escucha la entrevista a la terapeuta Margarita Ehrensperger, del centro CIKA. En ella se habla de la Terapia de Movimientos Rítmicos (TMR), e incluye el testimonio de madres que han realizado esta terapia con sus hijos:

http://www.e-radio.edu.mx/paisaje-interno/  Aquí, pincha a la derecha en "Archivo de programas" y luego en "Movimientos Rítmicos"

Nota: el libro de Harald Blomberg "Movements that heal", que puede leerse ya en inglés, estará en breve traducido también al castellano.

Para leer testimonios de madres y padres que han realizado éste y otros métodos afines, visita el blog PADRES CON ALTERNATIVAS

miércoles 7 de marzo de 2012

¿ES MALTRATO INFANTIL PREPARAR NIÑOS PARA "EL FRACASO"?



Publicado en Crónicas de Mi Barrio

Por Isidro García Getino

“El 48% de los niños que inician Primaria no poseen las destrezas físicas indispensables para aprender normalmente en la escuela”.

“El 35% de estos niños, dos años más tarde, en 3º de Primaria, mantienen todavía problemas de inmadurez física y muchos de ellos muestran bajos rendimientos en bases escolares.

Son datos de diversos estudios realizados en Inglaterra por el Instituto de Psicología Neurofisiológica (INPP) y que son transferibles a España de forma casi idéntica, los resultados de nuestro Sistema indican que, en todo caso, aquí serían peores, lo que daña a muchos niños.

Destaquemos ante todo que se trata de “inmadurez física” la cual tiene una gran incidencia en los aprendizajes escolares.

El concepto “estar preparado físicamente” para iniciar la escolaridad no es nuevo, ni mucho menos, pero aquí nos lo pasamos por el forro ¿Para dañar a los niños?…

¿Por qué actualmente hay tal prisa por enseñar a leer desde los 3-4 años sin discriminación alguna sobre qué niños están preparados físicamente y quienes no?

Ello “martiriza” a los más débiles. ¿ Se trata de dañar a los niños?…

La preparación física no se desarrolla como resultado de estar en la escuela 6-7 horas al día, ni por estar “sentados” ante “la play”,los videojuegos, el ordenador ola TV...

La aptitud física comienza en la interacción física con el medio y en el tiempo que pasa el niño con las personas que le atienden (preferentemente los padres que se preocupan), y sigue en las relaciones sociales.

La aptitud física es importante porque realiza y refleja la madurez de las vías neuronales que intervienen en los complejos procesos de leer, escribir, resolver problemas, aprender en suma. Todas las elevadas destrezas para el aprendizaje requieren acción física y cooperación integradora entre el cuerpo y el cerebro.

Y todo ello comienza por moverse el niño en el suelo.

Leer, por ejemplo, requiere suficiente desarrollo de los movimientos oculares. Se trata de habilidades motoras que exigen control de esos movimientos. Si los movimientos son inmaduros e inestables, las letras, los números y las palabras pueden “bailar” en la página de forma que el cerebro las ve en desorden y el niño encuentra dificultades para decodificar los símbolos, construir las palabras y encontrar sentido (comprensión) en el escrito.

La lectura se fundamenta también en la tradición oral y la habilidad para entender sonidos. Comienza con el desarrollo del lenguaje y el habla. El niño habla con su cuerpo antes de articular palabras, utilizando el lenguaje postural, gestual y la entonación para hacerse entender. El deseo de comunicarse utilizando palabras es innato sólo parcialmente, depende más de los estímulos del medio: que se le hable mucho y se le escuche a lo largo del día y cada día en los años pre-escolares. “Las semillas del lenguaje se siembra a través de experiencias senso-motrices” (Sally Goddard).

Escribir es una habilidad motora muy fina que requiere coordinación entre mano y ojos apoyados por la postura. Un niño con problemas posturales encuentra muy difícil sentarse derecho y coordinar diferentes partes de su cuerpo. El desarrollo postural en los primeros años se estimula mediante la interacción con el medio y el proceso del juego físico. De nuevo es la actividad motriz la que comanda el desarrollo postural.

Las matemáticas, además de entender el significado de los números, implican múltiples interacciones entre las dos mitades del cerebro para resolver problemas y aplicar conceptos conocidos; exigen también la habilidad para seguir una secuencia de operaciones mentales (en la suma, por ejemplo), secuencia que controla la parte del encéfalo llamada cerebelo, que es el primer responsable de armonizar la coordinación de las actividades motoras. Las secuencias se aprenden haciéndolas; en otras palabras, a base de repetir acciones físicas, practicando; así se ha desarrollado ese cerebelo.

La comunicación, a nivel neurológico, se estimula con la actividad física, pero… los niños de hoy día tienen menos oportunidades y menos tiempo dedicado a la interacción física y a la actividad motriz que los niños de todos los tiempos precedentes. La creciente cantidad de tiempo que pasan en actividades sedentarias durante los años preescolares y en las Escuelas Infantiles, así como en los cursos de Primaria, posiblemente ayude a los niños que ya tienen madurez física, pero con toda certeza no ayuda a los niños que aún no están físicamente preparados,( recordemos que éstos son el 48%); es más, les perjudica positivamente si no se fomenta ampliamente la movilidad, la acción-inhibición y demás destrezas motoras madurativas. ¿ Se hace así para dañar a los niños?

La actvidad física (naturalmente no se trata para nada de la “clase de Educación Física”) – a través de la estimulación motriz, auditiva, visual, de la función manual y cognitiva – importa muchísimo, tanto más cuanto más pequeños son los niños.

Hasta que el Sistema Educativo no se mentalice plenamente de la necesidad que tienen los niños de actividades físicas en todos los niveles del desarrollo, especialmente hasta los ocho años, un porcentaje cada vez mayor de niños continuará teniendo serias dificultades en los aprendizajes escolares iniciales, que son básicos. Estas dificultades son mayores cuanto más débil es la madurez del niño. Dañamos a los más débiles.

La consecuencia lógica de todo lo anterior es el presente y creciente fracaso escolar ya que estamos poniendo cimientos de arena al aprendizaje escolar de esos niños ¿Para dañarles?

Hoy estamos en condiciones, gracias a los avances de las neurociencias y a las experiencias que se llevan a cabo en diferentes partes del mundo (algunas en España), de ayudar eficaz y eficientemente a los niños para superar las habituales dificultades en el aprendizaje escolar. Naturalmente hay que prescindir de prejuicios, de clientelismo, de pactos, de LOGSE, LOCE,…, y otras legislaciones ancestrales para realizar una prevención-normalización con la mayoría de los niños. Y no seguir dañando a los más débiles.

Los niños, de cualquier edad, no son iguales entre sí. Este dato es capital en educación y mucho más en enseñanza.

Es, sin duda, maltrato infantil (por ignorancia o por negligencia) seguir “martirizando” a los más débiles sin dar respuesta a ese elevadísimo porcentaje de niños abocados al fracaso escolar, que a menudo es seguido por fracaso social más adelante.

La respuesta no es, por supuesto, “más de lo mismo”. Hoy eso está muy superado. ¡Pero seguimos dañando a los niños!

CMB- Mueve tu Mente

martes 21 de febrero de 2012

“NEUROPSICOLOGÍA EN LA ESCUELA”. SEGOVIA, 17 Y 18 DE FEBRERO 2012. CONGRESO EN EL QUE LA “NEUROPSICOLOGÍA” Y LA “ESCUELA” APENAS SE DIERON LA MANO

Asistentes al Congreso "Neuropsicología en la Escuela", Segovia, 17 y 18 de Febrero, 2012

La neuropsicología trata de cómo inciden el desarrollo y el funcionamiento cerebrales en el comportamiento de la persona y en su aprendizaje.

Se trata de un tema apasionante para quienes nos dedicamos a la educación y para quienes trabajan con niños con dificultades de aprendizaje. Resulta apremiante que cada día estemos más familiarizados con el tema y con lo que pueda aportar a nuestra labor en ayuda de todos los niños y adolescentes en edad escolar.

La neurociencia, y por lo tanto también la neuropsicología, nos dicen que nuestro cerebro está compuesto de diferentes partes. Principalmente contamos con un cerebro más primitivo que se ocupa de las funciones vitales del ser humano, un cerebro emocional y, por último, un cerebro pensante.
Estas tres partes se sustentan una sobre la otra y para llegar al cerebro consciente (pensante) que realiza las funciones intelectuales, debemos a la fuerza pasar por los otros dos. Esto ocurre así en la maduración cerebral: primero ha de madurar la parte más primitiva, luego la emocional y si esta maduración se ha producido adecuadamente, también madurará como es de desear el córtex cerebral (la parte que utilizamos para realizar las tareas escolares entre otras muchas funciones).

Sabiendo esto, una se pregunta por qué tantos profesionales no prestan atención a las dos partes más básicas de nuestro cerebro y se empeñan en trabajar solamente las funciones sofisticadas que corresponden a la parte más evolucionada. Tradicionalmente se tiende a trabajar los síntomas de lo que vemos que no va bien en el aprendizaje del niño (no lee bien, no puede escribir, no entiende las matemáticas, no presta atención…) olvidándose de su desarrollo de base, sin el cual jamás podrá llegar a realizar las funciones superiores con facilidad.
La neuropsicología en la educación propone repasar todas las funciones, desde las más básicas, para dar al niño las herramientas que necesita para llegar a poder realizar las funciones más elaboradas por sí mismo y en las mismas condiciones que sus compañeros.

Esto puede parecer difícil, pero no lo es una vez que se conoce el desarrollo del niño. Para ello debemos conocer cómo se desarrolla su cerebro y seguir las mismas directrices en la metodología utilizada en el aula o el gabinete.

Poco se habló sobre esto en el congreso celebrado este fin de semana pasado en Segovia, a pesar de su sugerente título: “Neuropsicología en la Escuela”.

Tras el congreso nos hemos quedado principalmente con lo que ya teníamos: se sigue trabajando tan sólo en el córtex cerebral. Se trabajan sólo las funciones superiores académicas. Se siguen trabajando solamente los síntomas sin ir a la raíz del problema. Seguimos anclados en lo que “vemos” del problema, sin preguntarnos si hay algo que no vemos ¡pero está ahí!
Cuando fallan los mecanismos que llevan a la maduración de las áreas cerebrales más primitivas, las áreas cerebrales más evolucionadas no pueden haber madurado tampoco.

Por este motivo, un niño que tiene un buen desarrollo de sus funciones cerebrales básicas, manifestadas a través del control de su cuerpo, tanto en movimiento como en reposo, tiene más posibilidades de contar con los requisitos previos necesarios para utilizar su energía cerebral en funciones superiores, intelectuales. Y además, hacerlo eficazmente.
Para llegar a desarrollar las funciones ejecutivas involucradas en el éxito escolar, es preciso haber tenido primero las experiencias sensoriales y motrices que dan a la persona las destrezas más básicas. Éstas deben llegar a controlarse de forma automática e inconsciente por parte del sistema nervioso para que esté en las condiciones idóneas de prestar atención, leer, escribir o realizar cálculos matemáticos.

Cuando el niño tiene dificultades en estas tareas, están fallando los requisitos necesarios para llevarlas a cabo. Esto muy probablemente significa que también están fallando funciones mucho más básicas sobre las que las funciones ejecutivas intelectuales se sustentan.
La propuesta de muchos de los profesionales ponentes en el congreso es trabajar las funciones ejecutivas superiores: el lenguaje, la lectura, la escritura, las matemáticas, la atención, la comprensión, el razonamiento lógico, etc… Pero esto nos lleva al callejón sin salida en el que nos encontramos tanto en la educación como en el tratamiento de las dificultades de aprendizaje con los medios tradicionalmente aceptados por la pedagogía, la psicología o la logopedia… y por lo visto, también por la neuropsicología “teórica” de quienes hablan mucho sobre el funcionamiento del cerebro, pero muy poco sobre cómo se construyen las estructuras que necesita el cerebro para funcionar.

Es un gran obstáculo la insistencia ilógica y absurda de trabajar única y exclusivamente los síntomas y no la causa del trastorno.
El sistema nervioso funciona principalmente en tres fases:

1.      Recibe información a través de los sentidos

2.      Procesa la información

3.      Responde a la información (es lo que vemos como el comportamiento y el funcionamiento del niño en la escuela)
Si el proceso del aprendizaje también se desarrolla en estas tres etapas, ¿por qué seguir anclados en el último de los tres pasos? ¿Por qué seguir considerando sólo lo que vemos (el comportamiento y la forma de aprender del niño)? ¿Por qué no se da importancia a cómo recibe el sistema nervioso la información de lo que le rodea o a cómo la procesa teniendo en cuenta que éstos dos pasos tienen un peso inevitable en lo que se manifiesta como un problema de aprendizaje en el niño?

Y si fallan las funciones ejecutivas necesarias para una correcta lectura, escritura, matemáticas…, para una adecuada atención, postura corporal en clase…, para un correcto control de las emociones… ¿Por qué no se piensa en la probabilidad de que funciones más básicas que éstas no estén haciendo bien su trabajo? ¿Acaso no es lo más lógico?
Pues para la neuropsicología “teórica” no lo es (la llamo “teórica” porque apenas nos sirve en la práctica).

Entonces, ¿qué nos aporta esta neuropsicología que tanto estudia el cerebro para sólo ocuparse de  las funciones ejecutivas superiores?

¡No nos aporta nada nuevo!
Sigue proponiéndonos el trabajo cognitivo para niños con problemas cognitivos.
 
Esto es: si un niño no puede leer bien, se diseñan actividades adaptadas a lo que se conoce del funcionamiento cerebral para la lectura… ¡actividades relacionadas con la lectura! Para esto no nos hacía falta la neuropsicología, ni tampoco un congreso… es lo que ya teníamos y no nos era suficiente.
¿Dónde quedan las habilidades previas a la función de la lectura y que son indispensables para que ésta pueda desarrollarse plenamente?

Por ejemplo: para poder leer cómoda y eficazmente, el niño debe ser capaz de utilizar ambos ojos de forma conjunta y coordinada (entre otras muchas cosas que debe ser capaz de hacer).
Precisamente son las áreas vestibulares del cerebro (las encargadas de que podamos guardar el equilibrio y la postura) las responsables de controlar el movimiento de los ojos.

Y para que los dos ojos trabajen juntos, es necesario que ambos hemisferios cerebrales lo hagan también.

La maduración de las vías que comunican ambos hemisferios y la maduración de áreas tan básicas como las vestibulares se dan principalmente a través de un estímulo ¡que no es la lectura! ¡Sino el movimiento! Especialmente el movimiento que realiza el bebé en su primer año de vida.
Bueno… pues ya tenemos algunas de las bases para esta función de la lectura. ¿Por qué sabiendo todo esto no se trabajan estos requisitos previos en un niño que no ha desarrollado adecuadamente su función lectora?

Los científicos, médicos, psicólogos, pedagogos… que nos hablan desde la neuropsicología “teórica” sólo mencionan las funciones superiores del cerebro y cómo entrenarlas. No nos dicen nada sobre el desarrollo del cerebro y cómo lograr que estas funciones lleguen primero a existir para luego poder entrenarlas.
¿Qué se propone desde la neuropsicología aplicada a la educación y al aprendizaje? Esta  neuropsicología “práctica” y útil propone crear o fortalecer las estructuras necesarias para que las funciones ejecutivas superiores puedan desarrollarse por sí mismas de forma natural, tal como ocurre en otros niños sin dificultades de aprendizaje.

Para ello será necesario examinar al niño que tiene problemas de lectura, por ejemplo, en cuanto a sus habilidades previas como el movimiento coordinado de ambos ojos, entre otras funciones visuales necesarias para leer. También se ha de ver si su sistema auditivo está funcionando en óptimas condiciones o si el movimiento y el  control de su cuerpo muestran un adecuado desarrollo de base.
Cuando esto no es así, la solución más adecuada no está en trabajar insistentemente las funciones superiores de la lectura. Éste es el camino más largo y menos fructuoso.

La solución forzosamente ha de pasar por trabajar las funciones más primitivas y básicas (guardar adecuadamente el equilibro, una cómoda y correcta postura corporal, un sistema visual eficiente, un sistema auditivo de calidad, la capacidad de prestar atención…).
De esta manera dotaremos al niño de las herramientas necesarias para poder leer y también poder realizar otras funciones superiores en las que se base el trabajo escolar.

La mayoría de los ponentes del congreso insistieron en la necesidad de basarnos siempre en la ciencia y aportar estudios sobre lo que es eficaz en el aula y en el tratamiento de las dificultades de aprendizaje. Para de esta forma elaborar una metodología que pueda aplicarse en ayuda del niño.
Pues la realidad es que quienes aplicamos la neuropsicología en la escuela o en los gabinetes que tratan las dificultades escolares, estamos haciendo esto que nos proponen. Estamos reforzando las herramientas neurológicas del niño con programas motores (a través de ejercicios de movimiento), con programas de desarrollo de habilidades visuales y auditivas (las dos vías que más se utilizan en el trabajo académico) entre otros programas… Nos basamos precisamente en la evidencia científica. Esto es: en los descubrimientos sobre el desarrollo y funcionamiento cerebrales dados por la neurociencia.

Después de esto, utilizamos metodologías diseñadas acorde a estos conocimientos científicos y que cuentan con estudios sólidos, como los realizados por una de las pocas ponentes del congreso que realmente nos habló de “neuropsicología” y de “escuela”: la doctora en psicología y directora del máster “Neuropsicología y Educación” Pilar Martín Lobo.
Hubo otras excelentes excepciones entre las ponencias, que hicieron llegar a los asistentes información sobre el desarrollo motor del niño como base de sus habilidades intelectuales. También describieron el trabajo diario en modernos colegios en los cuales se aplican metodologías encaminadas al apoyo al niño en su desarrollo global desde el concepto de la neuropsicología.

El resto, la mayoría de las ponencias de este congreso titulado “Neuropsicología en la Escuela”, o bien nos hablaron de la escuela sin relacionarla con la neuropsicología, o bien sabían mucho de ésta, pero nada en absoluto sobre la escuela. En definitiva, los dos términos que daban el título y el motivo a la celebración del congreso, apenas llegaron a tocarse y la relación entre ambos simplemente brilló por su ausencia.
Lo que confiábamos fuera un “paso hacia delante” en la difusión de la neuropsicología dentro de la educación, resultó en un decepcionante paso “hacia atrás”.

Confiamos en que muy pronto se celebre un congreso en el que realmente aprendamos a utilizar los conocimientos sobre el desarrollo y funcionamiento cerebrales en la educación. Por el bien de todos los niños, los que tienen dificultades y los que no las tienen pero se merecen sin duda este nuevo enfoque educativo.
Daré datos de este próximo congreso en este mismo blog.

Para información sobre el máster en Neuropsicología y Educación:
http://www.villanueva.edu/posgrado/master-neuro/index.html


Rosina Uriarte

domingo 8 de enero de 2012

VER EN ESTÉREO


Publicado en SIODEC (Sociedad Internacional de Optometría del Desarrollo y del Comportamiento)

Susan R. Barry
Prólogo de Oliver Sacks
Presentación de la versión española: Eduardo Punset
Edita: BGA Asesores
Grupo Acción Médica

La neurocientífica Susan R. Barry perdió a poco de nacer la capacidad de desarrollar la estereopsis, la facultad que nos permite ver la realidad en tres dimensiones, y los médicos daban su caso por irreversible. Pero, a las puertas de la cincuentena, se puso en manos de una optometrista comportamental que, a través de un eficaz programa de sesiones de terapia visual, logró que Susan aprendiera a ver, y así recuperar la dimensión perdida.

Ver en estéreo es el fascinante relato en primera persona de ese periplo vital. Escrito en un estilo ameno y a la vez riguroso, este libro servirá de referencia a todos los profesionales interesados en el campo de la neuro-rehabilitación, y como apasionante lectura para padres, educadores y otros especialistas de la visión.


SUSAN BARRY FUE ENTREVISTADA POR EDUARD PUNSET EN EL PROGRAMA "REDES": http://www.rtve.es/television/20110608/ver-mundo-estereo/438194.shtml


PRESENTACIÓN DEL LIBRO
"VER EN ESTEREO"

28 ENERO

a las 12:00 h.

En la Sala de Grados
Universidad CEU San Pablo
C/ Julián Romea. 23
MADRID
 Después de la presentación del libro "Ver en Estereo", la Dra. Susan Barry impartirá un curso de 4 horas sobre:

Neuroplasticidad Cerebral y Terapia Visual.

 

Las plazas son limitadas y se requiere inscripción previa para la asistencia. INFORMACIÓN EN LA PÁGINA DE SIODEC

 

 

viernes 6 de enero de 2012

V ENCUENTRO PARTICIPATIVO DE PADRES Y PROFESIONALES SOBRE ESTIMULACIÓN, DESARROLLO INFANTIL Y MEDIO AMBIENTE

Hola, en una entrada anterior publiqué la noticia del último Encuentro Participativo de Padres y Profesionales sobre Estimulación, Desarrollo Infantil y Medio Ambiente. Ahora, con algo de retraso por el cual pido disculpas, transmito el artículo escrito por Jorge Serradilla y publicado en su blog Menudos Genios sobre los resultados del mencionado encuentro.
Saludos, Rosina.



Estimados amig@s:

El pasado domingo día 4 de diciembre celebramos el V Encuentro participativo de Padres y Profesionales sobre estimulación, desarrollo infantil y medio ambiente. Desde aquí, quisiera agradecer a todos los asistentes, en especial a aquellos que se desplazaron desde Granada, Málaga, Sevilla y Almería.

El Encuentro se estructuró en dos bloques, mañana y tarde, dividiéndose la mañana en ayudas sociales, terapias y métodos de estimulación y tratamientos biológicos o biomédicos. Utilizando como hilo conductor la presentación en Power Point, fuimos exponiendo y debatiendo entre todos estos temas. Desde las ayudas a las que los padres pueden acogerse, hasta una breve descripción de las principales terapias y métodos de estimulación existentes, y por último, qué son los tratamientos biológicos, que tratan y para que sirven.
Podéis ver las fotos en: FOTOS

Tras la comida en el Hotel, continuamos el Encuentro con la propuesta de creación de una entidad asociativa, con unos fines y objetivos muy muy claros:
Fomentar el desarrollo infantil mediante terapias y métodos de estimulación.
  • Indagar y dar a conocer nuevas terapias y métodos de estimulación infantil.
  • Fomentar la inclusión escolar, social y laboral de las personas con discapacidad.
  • Favorecer el neurodesarrollo mediante la utilización y consumo de productos ecológicos.
  • Dar a conocer los tratamientos biológicos para el correcto estado fisiológico y metabólico del ser humano.
  • Utilizar los tratamientos biológicos como medio para conseguir el correcto estado fisiológico de nuestros asociados.
  • Concienciar y sensibilizar sobre la producción, consumo y beneficios de los productos ecológicos.
  • Realizar convivencias y encuentros entre los asociados para compartir experiencias sobre desarrollo infantil y el medio ambiente.
  • Dar a conocer los valores ambientales y culturales de nuestra Comunidad Autónoma.
  • Fomentar el trabajo en red con entidades sin ánimo lucro.
  • Fomento del voluntariado.
  • Promover el interés general de carácter educativo, científico, cultural, sanitario, de promoción de los derechos humanos, de asistencia social, de cooperación para el desarrollo, de promoción y protección de la familia, de protección de la infancia, de fomento de la igualdad de oportunidades y de la tolerancia, de defensa del medio ambiente, de promoción del voluntariado social, de promoción y atención a las personas en riesgo de exclusión por razones físicas, sociales, económicas o culturales.
  • Realizar convenios y acuerdos con entidades destinadas a la producción de productos ecológicos, tratamientos biológicos y terapias de estimulación infantil.
Siendo este último punto uno de los más interesentes, pues nos posibilita como colectivo para luchar con ganaderos, productores, profesionales terapeutas, gabinetes de estimulación, etc. y llegar a acuerdos económicos para los socios.

También nos posibilita para solicitar subvenciones para dar cursos y charlas por parte de profesionales, así como organizar eventos. El ámbito de la asociación es regional (Comunidad Autónoma de Andalucía).

Hubo mayoría por parte de los asistentes de constituirnos en Asociación, eligiéndose a los representantes de áreas de trabajo (responsable del área de terapias de estimulación, responsable del área de ecológicos, responsable de organización de Encuentros, jornadas, charlas, etc., responsable de la línea de frutas y verduras, carnes y pescados, legumbres y aceite, menaje y hogar, etc.), quedando pendiente la elección de los componentes de la Junta Directiva (en especial, vicepresidente, secretario y tesorero).

Llegamos al acuerdo de abonar una cuota anual de 24 euros para gastos de mantenimiento (sello, libro de actas, libro de socios, etc.). Ahora mismo pues, queda pendiente la elección voluntaria de los miembros de la Junta Directiva, aprobación de los Estatutos (que están terminándose de redactar, se enviará a todos los socios para revisar y aportar ideas previa inscripción) y registro.

Todos aquellos interesados, podéis rellenar la ficha socio y enviádmela a: jorge.serradilla@juntadeandalucia.es
Ficha de socio: http://www.megaupload.com/?d=IKSHP2QB

Saludos

martes 6 de diciembre de 2011

TESTIMONIOS ENVIADOS POR ROSA M. GARCÍA HERNÁNDEZ, OPTOMETRISTA COMPORTAMENTAL

Rosa me envió hace ya algún tiempo estos testimonios. Estoy segura de que interesarán a muchos padres y madres preocupados por el rendimiento escolar de sus hijos.
Dejo su propio testiomonio para el final...

TESTIMONIO - ESTRABISMO - NUNCA PENSÉ QUE MI HIJO TUVIERA UN PROBLEMA DE APRENDIZAJE

 La siguiente historia pertenece a un niño de 7 años que presentaba un retraso escolar con respecto a sus compañeros, no le gustaba el colegio, ni ninguna actividad que realizaba en él (leer, escribir, pintar, jugar con la pelota, etc.), no le daba tiempo a terminar sus tareas, era muy inquieto y en clase siempre estaba disperso. En un gabinete psicopedagógico le diagnosticaron DIFICULTADES GRAFO-PERCEPTIVAS DE COORDINACIÓN VISUO-MOTORA.
Además, Pedro utilizaba gafas desde los 3 años para corregir una hipermetropía y un estrabismo, y aunque su Agudeza visual con las gafas era casi del 100% con cada ojo y su estrabismo no se notaba con ellas puestas, su visión no era eficiente ya que nunca utilizaba ambos ojos a la vez ni sabía cómo hacerlo.
_________________________________________________

Hola Rosa.

La historia de Pedro ha sido peculiar (por lo menos para mí). Nunca pensé que tuviera un problema en el aprendizaje, pues era un niño que se salía de lo normal. Habló muy pronto, hacía cosas, y decía que siempre comentábamos: “¡Que listo que es Pedro!”


De hecho lo es, pues tiene un C.I. más alto que la media. Pero tiene muchas cosas que le impiden llegar a poder sacar más partido y no nos habíamos dado cuenta.

Nunca quería escribir, ni pintar y aprendió muy tarde a leer. Ya ha terminado 1º de primaria. Y de una forma diferente: de no leer nada, a leer todas las palabras. Pero cuando le preguntabas de qué iba el cuento que había leído, te contaba una historia inventada. Estaba tan pendiente de leer bien todas las palabras que no se enteraba de lo que leía.


Algo le pasaba, pero no sabíamos que era!!! Le llevé a un gabinete psicopedagógico, y en el informe de ellos fue donde me dijeron las DIFICULTADES GRAFO-PERCEPTIVAS DE COORDINACIÓN VISUO-MOTORA. Además de más cosas. Me llamó bastante la atención. El niño tenía una agudeza visual del 100% pero no procesaba bien la información visual.


Un amigo me recomendó hacerle una evaluación más exhaustiva sobre el tema, y el especialista que la hacía era un optometrista comportamental. Se iba a informar de varios por Internet y ya me daría las direcciones, porque personalmente no conocía a ninguno. La página de Rosa fue la que más información había sobre el tema. Y claro está, no dudé en llamarla.


El informe que le habían hecho en el gabinete psicopedagógico, no tenía nada que ver con el que hizo Rosa. Es alucinante.

Es increíble que por no tener bien desarrollada la visión, los problemas que puedes tener. Y los reflejos primitivos no integrados ni os cuento.


EVALUACIÓN VISUAL

Saltos hipométricos:

  • El niño no sabía decirte lo que estaba leyendo porque estaba más pendiente de no confundirse de renglón y entender el tipo de letra que de la narración del cuento.
  • Con los ejercicios de los saltos hipométricos notamos la mejoría, no cabe duda.
Capacidad de fusión:
  • No había manera de que el niño jugara a la pelota pues sus ojos no trabajaban a la vez y eso le hacía no tener coordinación motora de ojo-pie y por eso no quería jugar con ella. Ahora me ha dicho que le apunte a fútbol con su amigo Marcos.
  • También ha conseguido tener mejor coordinación ojo-mano en los trabajos manuales del colegio y ha mejorado las notas.
  • Es capaz de corregir su estrabismo y al enfocar él mismo se da cuenta y lo corrige (claro que si con tanto ejercicio visual no lo conseguía ya sería raro). Nuestro trabajo nos ha costado no creáis.
EVALUACIÓN DEL DESARROLLO
El desarrollo motor:

  • Su destreza manual mejora pero todavía nos queda trabajo por hacer.
  • Debido al estrabismo tiene lateralidad cruzada y estamos intentando que trabaje a nivel visual el hemisferio de su lado dominante para intentar cambiar la dominancia del ojo. Aquí también nos queda un poco de trabajo por hacer.
EVALUACIÓN DE LA PERCEPCIÓN
Memoria visual:

  • Ya va entendiendo mejor los problemas de matemáticas, y la tabla de multiplicar no le ha costado mucho trabajo en aprendérsela (le dieron en el colegio el carné de multiplicador).
Constancia de forma:
  • Le costaba trabajo diferenciar varios tipos de letra, ahora ya no tiene problema, y reconoce una letra si está en mayúscula o minúscula. En una ocasión escribió su abuela una nota para que supiéramos dónde había ido, y me dijo: “Mamá no entiendo lo que pone la abuela”. La nota se entendía perfectamente pero él no conocía la letra. Fue curiosísimo ¡No fue capaz de leerla! Ahora eso ya no le pasa.
REFLEJOS PRIMITIVOS
Tenía activos varios reflejos y eso le hacía ser un niño muy movido y no desarrollar bien la visión. Con la ayuda de la terapia de integración de los reflejos, el resultado ha sido un éxito. Es en lo que yo más contenta estoy.


Según íbamos avanzando en la terapia, el niño me comentó varia veces: “¡Que fáciles son ahora los ejercicios y al principio no! ¿Te has dado cuenta mamá?”

Se nos ha hecho muy lenta la terapia con muchas cuestas arriba y cuestas abajo, porque los logros no se ven de inmediato y te desanimas. Esto no es como cuando te tomas una aspirina porque te duele la cabeza y se te pasa de inmediato. Pero después de su tiempo, estamos muy contentos por el esfuerzo y los resultados obtenidos.

Gracias Rosa, por todo y sobre todo por tu paciencia. Me alegro de haberte conocido y así haber podido ayudar a Pedro.


Un cordial saludo.

La madre de Pedro.


______________________________________

La conducta de Pedro fue cambiando mes a mes, al principio su rebeldía e inquietud complicaba trabajar con él. Pero ver los cambios en él hacía que todo el esfuerzo mereciera la pena. Aún se frustra cuando no consigue las cosas cuando él quiere y cómo él quiere y se ofusca, y eso hace que le salgan peor, pero eso ya es sólo cuestión de que lo entienda y aprenda. He aprendido mucho con Pedro. Y lo que más le gusta a él, él mismo ha aprendido a controlar sus ojos y a hacer con ellos lo que quiere, ahora ve con los dos ojos en todo momento :-)

_______________________________________

Tras publicar esta entrada, Pedro me envió su carta con su propia opinión de la terapia de su puño y letra y la añado ahora. Como me decía la madre, es curioso como dio importancia al final a las caritas cuando en casi todo el transcurso de la terapia "pasó de ellas". No eran lo suficientemente motivantes para portarse mejor, obedecer y hacer los ejercicios lo mejor que pudiera.
Al final, eso le resultaba tan fácil que él mismo pedía las caritas cuando terminaba la sesión porque sabía que había colaborado y se había portado bien y merecía su premio!! :-)


Ésta es su escritura con la que llegó inicialmente:











Y ésta es una muestra de sus trabajos en el colegio, en cuyos márgenes el profesor había anotado: "¡FENOMENAL! ¡QUE LETRA! Muy bien (subrayado)":


MÁS INFORMACIÓN: http://www.conscienciavisual.com/


TESTIMONIO - OJO VAGO - HARTA DE USAR EL PARCHE


Siguiendo con la serie de testimonios, aquí os muestro la historia de una niña de 8 años con una ambliopía u ojo vago que llevaba 4 años utilizando parche bajo prescripción oftalmológica, pero su agudeza visual aunque había mejorado, no llegaba al 100% y cansada de las irritaciones que le producía el parche en su cara, de la presión psicológica que le suponía llevarlo en su entorno (compañeros del colegio y amigos) durante tanto tiempo, etc., su madre buscó otra solución.

_________________________________________________________

Hola, soy la madre de V.P., “ Vicky”.

Cuando Vicky tenía cinco años en una revisión rutinaria con el oftalmólogo nos dijeron que tenía un ojo vago y que había que tratarla con una terapia de oclusión. No me resulto extraño porque su hermana Cristina estaba siendo tratada de lo mismo.

Empezamos con las oclusiones primero unas horas que se fueron incrementando hasta llevar tapado el ojo izquierdo todo el día.

Los primeros meses mejoró bastante, pues de hecho partía de un 30% de visión en uno de los ojos, y ese porcentaje mejoro con rapidez. Al año los resultados eran buenos pero era necesario continuar con la terapia para igualar la visión en ambos ojos.

Vicky se quejaba de llevar el parche, pues este le ocasionaba molestias físicas, el pegamento le irritaba la piel, le cansaba en extremo hacer las tareas del colegio, se mostraba más torpe en su actividad diaria, así bajar las escaleras suponían continuas caídas y los tropezones se multiplicaban. También tenía cefaleas muy frecuentes y el neurólogo no descartó que pudieran derivarse de su problema visual.

Continuamos con la terapia de oclusión pero a partir del año, Vicky dejó de mejorar, y la mejora obtenida hasta ese momento se estancó.

En septiembre del año 2009 la oftalmóloga nos dijo que no mejoraba y que no sabía muy bien qué hacer con Vicky porque la oclusión del ojo no estaba dando resultados. Sin embargo, mencionó que existían terapias visuales y que podría ser una opción para ella. Le pregunte si me podía dar alguna dirección y me dijo que iba a esperar seis meses más antes de valorar la terapia.

Vicky, mientras tanto toleraba cada vez peor el parche se quejaba de él, le molestaba, se veía fea y torpe y cuando mayor era peor lo llevaba. Cuando oyó la posibilidad de poder hacer terapia visual me animó a buscar cuanto antes esa alternativa.

Buscamos, preguntamos, indagamos y dimos a parar con Rosa.

Llamé, me explicó y tuvimos nuestra primera cita.

Valoró la situación de Vicky, lo que podía hacer y lo que no, su carencia visual, sus dificultades. Vicky, en el colegio tenía dificultades con la lectura y para mayor problema su carácter era tremendamente explosivo y con muy poca capacidad de adaptación a la frustración.

Rosa nos confirmó que sus posibilidades de mejora eran muchas y el camino a seguir era hacer unos ejercicios diarios que le llevarían unos cuantos minutos diarios pero a cambio no tendría que llevar el parche.

Las carencias visuales de Vicky se me hicieron más evidentes cuando empezamos la terapia: cuando era incapaz de meter un grano de arroz en una pajita, o de insertar una aguja en una estrellita de las de pasta.

Sin embargo, en breve empezamos a ver su mejoría e iba superando los ejercicios. Además, aunque cada vez eran más difíciles, su capacidad de adaptación y superación también creció.

Pasaron los meses y la mejoría la notó ella, nosotros y la oftalmóloga.

Además, de los ejercicios visuales, esta terapia incluía un par de ejercicios dedicados a actividades físicas para integrar un reflejo infantil. Al principio me pareció cuando menos curioso el incluirlos en la terapia visual, pero pronto evidencié el efecto de estos ejercicios en su forma de comportarse: sus brotes de genio e ira que se redujeron considerablemente.

Bueno, lo importante es que dos años después Vicky ha recibido el alta en la consulta del oftalmólogo y en la consulta de Rosa.


La madre de Vicky.
_____________________________________________________

Esa mejora madurativa que comenta la madre en su carta se notó incluso a nivel de su escritura. Año y medio después su escritura parecía de otra niña:


 
No sólo consiguió escribir más rápido sino que además su letra era más clara y ya no era ligada.

Pero lo que me quedo de la revisión del alta que le hice a Vicky fueron las palabras de su madre: "Hemos notado que con la terapia visual Vicky ha conseguido tener CALIDAD EN SU VISIÓN". Cuando llegó a la consulta era la que peor veía de su familia (peor también que su hermana Cristina), pero tras terminar la terapia visual, ELLA ERA LA QUE MEJOR VEÍA, incluso que sus padres que ninguno había tenido ojo vago.
Como optometrista me llenó y alegró esa respuesta. Es la que mejor me podía dar. Que te digan que has conseguido eso te deja la sensación de un trabajo bien hecho :-)

MÁS INFORMACIÓN: http://www.conscienciavisual.com/



Esta historia corresponde a una niña de 9 años. Presentaba dificultades de aprendizaje principalmente en el entendimiento de los textos, órdenes o problemas escritos, lo cual le dificultaba seguir el ritmo de la clase. Tenía una lectura lenta para su edad y problemas para las matemáticas. Le costaban las tareas manuales que requerían una precisión y coordinación fina de sus manos y ojos, cansándose rápidamente. Además, presentaba una mala postura corporal al sentarse que le complicaba todas sus tareas cercanas en una mesa.
Estuvo haciendo terapia con logopeda para el problema de lectura principalmente durante dos años y medio pero llegó un momento que la mejora se estancó y no mejoraba más. El logopeda llegó a sospechar también de un problema de atención, por lo que reforzaron con otra sesión más a la semana (3 en total). Además, la niña recibía refuerzo escolar en matemáticas y lenguaje. Pero todo eso parecía no solucionar sus problemas.

_________________________________________________

Hola Rosa

Al estar próximo a finalizar las sesiones, con esta carta sólo queríamos agradecerte el trabajo realizado con mi hija B. durante este año y pico de terapia que llevamos juntas.


Aunque parezca mentira, ahora, después de este tiempo transcurrido, cuesta creer que, cuando por casualidad vi tu página en internet, éramos unos padres desesperados con el rendimiento escolar de nuestra hija, una niña a la que desde su etapa en infantil empezaron a decirnos que tenía problemas de timidez, que era muy despistada, y que, en definitiva, presentaba una serie de problemas de aprendizaje: dificultades de lectura, de comprensión de textos, de comprender ordenes escritas, dificultades con las matemáticas, dificultades a la hora de copiar de la pizarra los textos en su cuaderno, de lateralidad, de espacio-tiempo...


Como padres, esto nos desconcertaba, porque veíamos que B. no era para nada una niña tímida, y que en casa a la hora de hacer sus tareas ella conseguía hacerlas y conseguía comprender y entender las cosas, y aprenderse las tablas, y las lecciones..., aunque dedicándole mucho tiempo, y con mucho esfuerzo (demasiado para una niña de su edad).


Además, lo que más nos desesperaba como padres no era ya el rendimiento académico (no todos los niños son iguales), sino la tremenda inseguridad que esto le había generado (siempre decía que no era igual que los demás niños, que todos eran más listos que ella), y esto es lo que más duele, ya que era una niña que no dejaba de esforzarse para hacer sus deberes, para entender las cosas, para estudiar..., aunque algo fallaba, ya que el esfuerzo que le dedicaba no tenía sus resultados.


Tras dos largos años de sesiones en un centro de logopedia para intentar corregir estas “dificultades de aprendizaje”, que a la larga no dieron los resultados esperados (sólo al principio un poco con la lectura), y después de una de las reuniones con la profesora de 3º de primaria, en la que por enésima vez me vino a decir las dificultades que tenía la niña, que era muy aplicada en clase, pero que sus resultados en los exámenes no eran nada buenos, que tendríamos que trabajar más en casa (¿Más? Las benditas horas que la pobre dedicaba en casa a estudiar, aparte de las consabidas sesiones de logopedia). Al llegar a casa esa tarde del mes de abril, volví a buscar en internet por enésima vez alguna manera de poder ayudar a mi hija y, por casualidad, encontré un artículo que Rosa había colgado sobre las dificultades que tenía un niño llamado Jorge y lo que le pasaba cuando iba a la revisión de un optometrista. Se me abrieron los ojos: lo mismo que describía esa madre, era lo que le pasaba a B. cuando íbamos de revisión al oculista: ella era incapaz de leer las letras que le ponían en el tablón para la revisión de los ojos, sólo conseguía leerlas cuando yo le marcaba la que tenía que leer (con el consiguiente enfado de la oculista que me decía que la niña “no colaboraba nada”).


Realmente no sabía si ésta sería la solución o no, pero cuando estas desesperado te agarras a un clavo ardiendo, y al ver tu página de Consciencia Visual, me pareció interesante y contacte contigo, sin saber ni siquiera hasta ese momento que existían los optometristas, y menos la optometría comportamental, ni para que servían.


Al principio, y tras la experiencia sufrida con las sesiones de logopedia, la verdad es que éramos un poco escépticos, no sabíamos si habríamos acertado o no al acudir a tu consulta, pero por intentarlo nada se perdía.


Le hiciste la revisión, nos distes el diagnóstico y con las primeras sesiones los resultados fueron alentadores, ya que coincidió con el final del curso y las notas mejoraron un poco, lo que animó mucho a B. Pasó el verano, seguimos con las sesiones (¡que duro es el verano para hacer los ejercicios!), y por fin nos enfrentamos a un nuevo curso, a 4º de primaria, con el miedo constante a repetir que tenía B. Nos costó un poco retomar el ritmo de estudios (la vuelta al cole después de las vacaciones de verano siempre es dura), y ya pensábamos que estábamos como siempre, hasta que al poco, las cosas cambiaron y el cambio que sufrió B. en los estudios fue tremendo, ya no sólo académicamente, en el que ha mejorado sustancialmente sus notas, si no a la hora de conseguir hacer los deberes SOLA (cosa que antes apenas lograba, siempre había que estar explicándole las órdenes, incluso las más sencillas, ya no se sí porque no las comprendía o por simple inseguridad), a la hora de estudiar y retener un texto (cosa que antes nos duraba muuuucho tiempo, se ha reducido en el tiempo y prácticamente lo hace ella sola), a la hora de hacer los exámenes, lo que le ha generado mucha confianza, y también, en la valoración que le han hecho en su actitudes y hábitos de aprendizaje: de evaluarla negativamente siempre en el interés por aprender, en el esfuerzo en sus tareas, en realizarlas correctamente y a tiempo y en necesitar ayuda para la hacer los ejercicios, a conseguir que en todo esto sea valorada positivamente. ¡Ah! y lo más importante: ahora ella ya no se considera diferente a los demás niños.


Esperemos que estos progresos perduren en el tiempo.
Como te decíamos, sólo agradecerte lo logrado con nuestra hija, el trato cordial y amable que nos has dado, el dedicarle el tiempo que era necesario en cada sesión, sin estar pendiente del reloj, lo que se agradece muchísimo sobre todo en casos como el de estos niños, y por lo fácil que has hecho todo.
Muchas gracias.


Un saludo muy cordial.

La madre de B.
___________________________________


Releeré 100.000 veces esta carta y las 100.000 veces se me saltarán las lágrimas.

La verdad es que estas tres historias que he mostrado en las últimas tres entradas han sido de los mejores pacientes que he tenido: respetaban las citas establecidas, hacían todo lo que les mandaba daba igual que fuera verano, navidades o estuvieran de exámenes. Siguieron mis pautas al pie d ela letra y el esfuerzo merecio la pena, dio sus frutos.
Así todo se hace más fácil y los resultados se ven antes.

Me encanta ayudar a los niños a hacerles las cosas más fáciles siempre que pueda, pero en casos como el de B. me sentía totalmente identificada con ella, y me alegró comprobar que TODAS las metas se consiguieron, no sólo las visuales, no sólo leer mejor o más rápido. Siendo más eficiente, su autoestima era mejor y eso es lo más importante en los niños.

MÁS INFORMACIÓN: http://www.conscienciavisual.com/




En las futuras entradas voy a publicar una serie de testimonios porque creo que siempre nos gusta oír las experiencias de otras personas cuando tenemos un problema y cómo han mejorado y han conseguido solucionarlo. Y porque aunque yo siempre intento explicarme de la manera más sencilla que puedo, no hay nada como leer algo escrito por una persona que ha pasado por ello con palabras más sencillas aún.

Para empezar, he querido contaros mi propio testimonio. Creo que de esta manera los padres cuyos hijos tienen problemas escolares, sabrán que yo puedeo entender por lo que están pasando, tanto ellos como sus hijos, porque yo lo he vivido en primera persona.
________________________________________________________


No soy una madre preocupada por su hijo, ni una niña que cuenta sus dificultades. Soy una adulta que ha vivido con su problema durante 37 años y esta es mi historia.

La escribo porque sé que algún niño y algún padre se sentirá identificado con ella. Y si contándola puedo ayudar a alguien que está perdido y que no sabe lo que le ocurre, o mejor dicho por qué le ocurre lo que le ocurre, quizás después de leer esto lo entienda un poco mejor.

Espero que no os resulte muy largo...


Cuando yo era pequeña, mis notas eran bajas. Me inventaba excusas para no hacer los deberes, porque no me gustaba hacerlos. Durante los cuatro 4 primeros cursos de lo que antes era EGB (ahora EP) iba arrastrando un par de asignaturas y finalmente repetí 4º. Los profesores se lo habían recomendado a mis padres alegando que como yo nací en Diciembre era lo mejor para mí y ellos pensaron que si me lo recomendaban y “era bueno para mí”, habría que hacerlo si con ello seguía estudiando. Pero repetí 4º y aún estando con niños más pequeños que yo en edad cronológica, mi interés por los estudios seguía siendo bajo.
Por fin acabé EGB y en la reunión que tuvo el director del colegio con mis padres claramente descartó que yo siguiera estudiando. Mis padres le dijeron que querían meterme en un colegio de curas (¡¡con lo estrictos que son!!) para hacer lo que antes era BUP y COU, y horrorizado, el director les dijo que “yo no servía para estudiar”, que como mucho me apuntaran a FP (Formación Profesional), pero que si me metían en ese colegio, ¡¡FRACASARÍA SEGURO!!
Afortunadamente, esta vez mis padres no siguieron sus recomendaciones y confiaron en el potencial que no habían conseguido descubrir ni despertar en aquel colegio. Esto fue un claro ejemplo de una mala metodología de enseñanza y conocimiento nulo de psicología.

Continúo con mi historia.

Empecé BUP con el miedo que eso me conllevaba: un nuevo colegio, nuevos compañeros y nuevos profesores. Pero lo más importante: era un colegio de curas, por tanto un colegio de niños donde un par de años antes habían empezado a meter niñas también en las clases. Así, cuando yo llegué, sólo había 2 niñas más en mi clase. Tras conocerlas y ver que eran “niñas de sobresaliente”, ¡¡ENCONTRÉ MI MOTIVACIÓN!! Yo no podía ser menos que ellas, yo no podía “ser la tonta”. Siendo sólo 3 niñas, si mis notas eran malas, no habría “montón” donde perderme, destacaría por mis malas notas y no quería. Así que aunque mi esfuerzo era mucho mayor que el de los demás, mayor que el de mis compañeras, logré sacar sobresalientes como ellas. Eso me suponía estudiar hasta las tantas, quedarme dormida en la cama con el libro y la luz encendida,… pero el esfuerzo merecía la pena. Me sentía integrada. Ya no era “la tonta”. Nadie en el nuevo colegio conocía mi trayectoria académica anterior y no debían enterarse. Lógicamente algunas asignaturas se me daban peor que otras (matemáticas, física y química), pero aún así, tuve el coraje de meterme en la rama de ciencias y mantuve mis buenas notas.
Me gustaba el dibujo y no me quedaba otra salida. Sabía que le iba a tener que echar muchas horas en la carrera de Arquitectura pero no me importaba, era lo que quería hacer.

Desgraciadamente mi trayectoria en EGB bajó mucho mi calificación media, y ni Selectividad me permitió meterme en Arquitectura o Aparejadores :-(

Perdida, no sabía qué estudiar.
En mis elecciones recuerdo que puse Óptica y Trabajo Social, por rellenar huecos en la ficha, pero sin ninguna intención de estudiar esas carreras. Pues finalmente me dieron Óptica, nada que ver con mi sueño de dibujar.

Terminé mi carrera año a año con alguna matrícula de honor incluso. Pero cuando empecé a trabajar, estar “vendiendo y montando gafas” no me gustaba. Para eso no había estado estudiando 3 años de mi vida. Me planteé de nuevo entrar en Aparejadores, pero en mi vida entró por casualidad el mundillo en el que me encuentro metida actualmente. Conocí de la existencia de la “Terapia Visual”: especialidad que en la carrera (en aquel momento) ni comentaron por encima.

Según iba haciendo cursos me iba gustando más. Me apunté a un Máster en Optometría Funcional y Terapia Visual y tras unos cuantos años (10) trabajando, y ampliando más mi formación, aproveché un traslado de mi marido por trabajo a California (EEUU), para hacer otro Máster más especializado en Optometría Comportamental y Terapia Visual.

Fue allí donde descubrí la causa de mis problemas de aprendizaje y por qué todo me costaba más esfuerzo que a otros. Allí empecé a relacionarlo todo, empecé a identificar todas mis dificultades y empecé a ver cómo todas las piezas encajaban. Todo tenía un origen.

A mis 34 años descubrí de la manera más tonta, un día concreto, que uno de los reflejos primitivos (el Reflejo de Moro), no lo tenía integrado. Lo sospechaba, pero al estudiarlo años atrás y evaluármelo, no dio manifiesto, pero sin esperármelo dio la cara en un restaurante (ya contaré esta historia en otro momento cuando hable de los reflejos primitivos o infantiles). Mis sospechas se confirmaron y me di cuenta de que era el culpable de mis problemillas académicos sobre todo en las matemáticas, además de otros problemas en la personalidad.
Como veis terminé una carrera y dos máster de especialización, pero todo lo relacionado con los números o que tuviera relación con ellos (cantidades, volúmenes, espacio, orientaciones, distancias, tamaños, etc.), me suponía un esfuerzo adicional. Había leído años atrás el libro “El Don de la Dislexia” y me había sentido totalmente identificada con aquellos pacientes que el libro comentaba que cuentan con los dedos, evitan toda situación en la que tienen que hacer operaciones básicas de sumas, restas, divisiones o multiplicaciones, cuentan por debajo de una mesa para que nadie les vea usar los dedos, hacen que piensan que operan mientras otros se adelantan en sus cálculos... Operaciones básicas que se realizaban en EGB pero que en el instituto, ya no eran necesarias. El mundo de las calculadoras era una gran ventaja para mí. Las integrales y derivadas ya no me suponían ningún problema, y me permitieron sacar Matemáticas con sobresaliente. Sin embargo, en una prueba psicológica que nos hicieron en 3º de BUP, manifestaba (palabras textuales del informe) "tener una enorme laguna en el área de las matemáticas". Pero nadie dio importancia a esto “¡¡si saca sobresalientes!!"... Sólo yo sabía a qué se debía, las operaciones básicas que había tenido que hacer en la prueba eran más difíciles para mí que cualquier operación de cálculo o álgebra.

Pero a todos estos claros problemas de números, se une el hecho de tener ligeros problemas en mi lateralidad. Por un lado a nivel espacial: sobre todo cuando ejerzo de copiloto en el coche y le tengo que indicar a mi marido hacia dónde tiene que girar. Como él me dice: “¿Hacia la derecha o hacia TU derecha?” O cuando conduzco yo y tengo que calcular si un coche está muy lejos para poder adelantar, o para saber si mi coche cabe en un hueco para aparcar, o sencillamente hacia dónde tengo que girar el volante cuando maniobro marcha atrás…
Y por otro lado a nivel temporal: Aunque soy muy organizada, no sé qué le pasa a mi tiempo, pasa y no me doy cuenta; según mi marido, planifico muy mal mis tareas y mi tiempo, pero no consigo hacerlo mejor...

Muchos problemas que antes no relacionaba, en ese momento tenían explicación. Mi reflejo no integrado indicaba que mi cerebro no había madurado funcionalmente como en otros niños, y que ciertas habilidades y actividades que debían estar automatizadas y ejecutadas por ciertas áreas del Sistema Nervioso Central (”subordinados”), no lo estaban. Por ello necesitaba más tiempo para hacerlas porque era mi cerebro (“el jefe”) el que tenía que hacerlas de manera consciente, con el esfuerzo energético que ello supone. Esto me creó mis problemas de lateralidad y con ello mi discalculia (no dislexia).

Tras confirmar todas estas cosas, con todo lo que había estudiado, intenté integrarme el Reflejo de Moro que era lo que estaba causando todo, pero he descubierto que aunque se mejora y esa mejora es apreciable (más autoestima, menos miedo a los cambios, menos necesidad de controlar todo, menos negatividad, menos ansiedad, menos miedo a todo lo social, más relajación, etc.), en los adultos es más difícil eliminar esa causa y poder ayudarles.

Ahora pienso en aquel director que dijo que yo no servía para estudiar, y me gustaría que me viera ahora. Ahora que no dejo de estudiar durante TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA.

Eso es lo que me ocurrió a mí.
Rosa García.

______________________________________________

Cuando yo era niña desgraciadamente se sabía poco sobre el desarrollo de los niños, sobre su estimulación, y que la etapa del gateo era muy importante en el desarrollo general del niño. Cuando un profesor veía que un niño no atendía en el colegio, sacaba malas notas o le costaba ciertas asignaturas, le mandaban repetir (creo que a día de hoy eso en muchos colegios sigue ocurriendo), y cuando aún así, supuestamente con un año superior al resto de sus compañeros, seguía sacando malas notas, sencillamente era catalogado de “niño vago que no le gusta estudiar”. Los profesores no se paraban o no se paran a pensar antes de hacer repetir a un niño POR QUÉ SE COMPORTA ASÍ, cuál es el motivo de su conducta: falta de motivación, falta de potencial, falta de estímulos adecuados, falta de desarrollo funcional,…

No sólo a mi edad, sino en la edad de nuestros padres y en la edad de nuestros niños de hoy en día, el problema sigue siendo el mismo: Básicamente estos niños suelen tener dos motivos a su bajo rendimiento escolar, Y MUY RARA VEZ ES DEBIDO A QUE EL NIÑO ES “TONTO” O “NO QUIERE ESFORZARSE”:
  • Ese niño de hecho, se esfuerza más que cualquiera de sus compañeros que sacan buenas notas sin esfuerzo. Pero se cansan “de luchar” y llega un momento que tiran la toalla. No entienden por qué son diferentes, y peor aún, no saben lo que les hace diferentes. En algún momento de la vida de esos niños su desarrollo ha sido diferente, ha faltado cierta estimulación que ha hecho que “no funcionen bien”, ya sea a nivel visual, perceptual, auditivo, cognitivo, motor, neurológico, etc. Estos niños tienen un RETRASO MADURATIVO FUNCIONAL que les afecta al procesamiento de la información que llega del entorno. Ciertas áreas del cerebro no se ha desarrollado correctamente e impide que este funcione con eficacia. Si a estos niños no se les detecta este problema no se mueren por supuesto, pero su vida es un constante esfuerzo en lo que hacen, tanto de niños como en edad adulta. El cerebro de estos niños como defensa a este esfuerzo constante, crea un sinfín de estrategias para ayudarles a conseguir lo que otros consiguen sin esfuerzo. Podrán llegar a donde han llegado otros, pero con el doble, el triple,… de esfuerzo. El camino no es el mismo. Cuanto antes se les detecte su problema (LA CAUSA DE SUS PROBLEMAS), antes se les podrá ayudar para hacerles la vida más fácil. Tendrán más tiempo para jugar y para disfrutar su tiempo libre,… ¡¡Tendrán tiempo libre!!!
  • Otro motivo es una estimulación inadecuada en clase y en su aprendizaje, pero de eso ya hablé en otras entradas y Sir Ken Robinson lo explica genial. La falta de motivación en mi caso fue lo que hizo que no me esforzara en EGB y pero tras encontrarla, esforzarme el resto de mi vida siempre ha merecido la pena.
LO IMPORTANTE ES DETECTAR EL PROBLEMA PORQUE ESTOS PROBLEMAS FUNCIONALES Y COMPORTAMENTALES TIENEN SOLUCIÓN.
Rosa M. García Hernández, Visión y Aprendizaje

 
eXTReMe Tracker